Julio Verne


Uno de los autores que mejor y más han inspirado las futuras generaciones en la Historia. Aquel que dijo “Todo lo que fui capaz de imaginar, otros serán capaces de realizarlo…”. Y, es cierto que nos puso sobre la pista de lo que sería el mundo futuro. Su literatura juvenil fue denostada por los críticos de la época, incluso por los científicos de la época. Lo cierto es que Julio Verne, en una de sus últimas entrevistas afirmo que “Yo no visione nada…, simplemente me limité a documentarme muy bien, y lo único que supe hacer es recoger esas intuiciones e invenciones y plasmarlas en relatos….”
Nos encontramos en la Francia post-napoleónica. Estamos en Nantes, el 8 de febrero de 1828 nacía Jules Gabriel Verne. Hijo de un abogado provinciano, bien acomodado, y el mayor de 5 hermanos que vivían felices. Pero Julio, imaginaba, era el mayor y siempre miraba al mar, siempre soñaba con las aventuras futuras; el quería volar, y voló muy pronto… a los 11 años se escapó de su casa pensando en encontrar algún barco que le llevara a algún punto remoto del planeta. Quería ser grumete, pero su padre le pilló antes de zarpar a la India y no le dejó escapar, le sometió a un duro castigo azotándole 14 latigazos, le metió en un cuarto oscuro, y le hizo jurar que jamás viajaría. Y le puso una condición, “Solo podía viajar con una cosa, con su imaginación…”, y el pequeño Julio, entre sollozos, se lo prometió.
Su padre, Pier, quería que su hijo mayor se dedicara a la Abogacía, pero también estaba muy interesado en la Poesía y en la Ciencia (toda una constante en el siglo XIX). Y, a Julio le encantaban los adelantos científicos, y todas las revistas relacionadas con el tema las iba coleccionando. Dicen que uno de sus lugares preferidos para jugar era una fábrica de Motores de Vapor, y que allí empezó su fascinación por el mundo científico. Comenzaba a gestarse la sociedad industrializada, pero lo que estaba por llegar era tremendo, y Julio no se lo quería perder… y también empezó a llegar el amor a su corazoncito. Él se había fijado en una de sus primas, Caroline, y con 17 años crea su primera obra, dedicada a su amada. Es una obrita para marionetas, dicen que basada en la vida del Papa Alejandro VI, pero Caroline no le hace mucho caso porque ya ha decidido su futuro, un matrimonio de conveniencia con un acomodado burgués de la zona. Este hecho marca profundamente a Verne, y dicen que su misioginia  empezó ahí, justo ahí. Nunca se llevó bien con las mujeres como posteriormente veremos en sus relatos.
Su padre le envía a París en 1848 para estudiar la carrera de Abogado. Un París esplendoroso y fastuoso lo recibe. En principio va a vivir con una de sus tías, pero un hecho no favorece este asunto, y es, nada más y nada menos que la primera revolución del proletariado. La revolución circula por toda Europa, y los proletarios empiezan a exigir sus derechos y muchas personas huyen pensando que esos salvajes se van a hacer cargo de la situación, y entre ellos la tía de Julio Verne. Pero Julio se queda en París, lo que está viendo promete, y con 20 años se instala en una buhardilla compartida, porque su padre si que le envía una asignación. Aunque sigue con sus estudios de Derecho, el quiere sobre todo escribir, y dedica a esto horas y horas, a formarse como escritor, y comienza a frecuentar algunos círculos literarios. En esas tertulias están los grandes de la época, y él conserva un traje sólo para eso, para visitar las tertulias. Su situación económica es muy precaria, dicen que sólo se alimenta de pan y leche, que en su buhardilla apenas tiene muebles, que ya no tiene ni siquiera calcetines, y su padre no le envía un solo franco, porque claro, todo lo que Julio recibía lo dedicaba a gastarlo en libros. Una etapa difícil sin duda, aunque más tarde recordará que esos años fueron los más felices de su vida.
Una noche, después de salir de una tertulia literaria, bajando por unas escaleras, se choca con un orondo señor que subía por ellas. El choque debió ser muy fuerte, Julio estaba casi desvanecido, no por el golpe, sino por el hambre, y el señor parecía estar muy bien alimentado. Y Julio le dice “¿Usted seguro que ha cenado muy bien esta noche, verdad?” en tono insolente e irónico. El señor le contesta “Pues sí, he cenado una tortilla de tocino a la Nantesina…”. Julio Verne le mira muy enfadado y le espeta “En París no saben hacer tortillas a la Nantesina…” y el señor orondo le contesta “Pues la mía estaba muy rica…” y Julio le responde “Seguro, seguro que usted se la comió sin pensarlo mucho…”, y el señor le contesta “¿Usted acaso sabe hacer tortillas a la Nantesina?”, y Julio le responde “Bueno, más que hacerlas, lo que se es comerlas…”, y esto último lo dijo en tal manera que el señor orondo le dijo en tono autoritario “¡ Le exijo, joven, una satisfacción, el viernes le quiero ver en mi casa, espero que usted cumpla con honor ¡” presentándole su tarjeta de visita…  En aquella época estaban a la orden del día los duelos, y Julio, asustado, no le queda otro remedio que acudir a la cita. El de la tarjeta, el señor orondo, el de la tortilla Nantesina, era nada más y nada menos que Don Alejandro Dumas, el autor de más fama y éxito de la época.
Ese viernes, cocinó una tortilla estupenda para Don Alejandro, y desde entonces comenzó una amistad muy sólida. Dumas tenía una estupenda condición económica y social, y pronto tutela al joven, y este le ofrece sus primeros trabajos, sus comedias, sus dramas, y aunque son pésimos en la construcción y en el estilo, a Don Alejandro le hace gracia el joven Julio y decide apoyarle estrenando alguna obra en teatros de su propiedad. La verdad es que las obras son un total fracaso, ni la crítica ni el público le dan el visto bueno. El lo sigue intentando, y Dumas, conmovido por el esfuerzo del joven, le recomienda para un trabajo, y a partir de ahí será Secretario del Teatro Nacional de Francia en París, un trabajo que tampoco le supone mucho esfuerzo, pero está tan implicado en tantas cosas que no puede más. Se levanta a las 5 de la mañana, entre las 5 y las 10 de la mañana compone sus operas, sus comedias, sus operetas…, luego se va a trabajar al Teatro donde también escribe algún programa de mano, y luego a la Biblioteca, porque quiere saber todo de los avances tecnológicos.
Se sumerge en los libros, y allí empieza a descubrir cosas sobre química, matemáticas, geología, geografía, ciencias ocultas… lo quiere saber todo, es un gran Humanista, es como Leonardo Da Vinci pero en escritor. Y ya empieza a formar su estilo propio, pero el dinero sigue sin llegar, aunque el poco dinero que consigue reunir lo invierte en un piano, porque sigue obsesionado en ser un gran autor teatral. A Alejandro Dumas, esto le divierte mucho y sigue apoyando al joven. Julio decide enviarle una carta a su padre y le dice “Las dos carreras son incompatibles, si me quieres como abogado, tu bufete tarde o temprano no triunfará, y tendrás que cerrarlo y siempre me lo echarás en cara, así que no me insistas más, no voy a ser abogado, quiero ser escritor, ese es mi deseo…”. Los padres, que también están muy conmovidos por la situación del joven, le buscan una boda, un apaño, una mujer que tenga una buena dote. Esto ocurre en 1857, y él tiene 29 años.
Y todo está a punto para la celebración de la boda, pero a última hora desiste, no quiere saber nada, no quiere casarse con una señorita a la que casi no conoce, con la que seguramente va a fracasar. Y es que en su vida se ha cruzado Honorine, una joven viudita con dos hijos, y se casa con ella. Lamentablemente descubre al poco, que Honorine era una mujer de vida superficial, que no era muy culta y preparada, y sobre todo, que no tenía ni un solo franco, como esta le había hecho creer. Algunos muebles como dote y poca cosa más, y encima ya viene con familia añadida. Pero si que hace amistad con el hermano de Honorine, que trabaja en la Bolsa de París, y a este si que le va francamente  bien, y Julio Verne quiere hacerse también Agente de Cambio y Bolsa. Necesita 50.000 francos para entrar en el negocio, y se los pide a su padre. Después de una bronca monumental, el padre accede, ante todo lo que quiere es que a su hijo le vaya bien…
Con esos 50.000 francos, la verdad es que hace una pequeña fortuna, no mucho, pero sí para vivir holgadamente. Y empieza a frecuentar determinados círculos que solo se pueden encontrar en la Bolsa de París, porque allí están también los autores, los críticos, los periodistas. Todos invierten en la Bolsa,  y él conoce a esa gente. Alguien le regala un viaje a Escocia (el primer viaje que hace, con 31 años). Y cuando está a punto de aceptar otro regalo, un viaje a Noruega, tiene que desistir porque su mujer le dice que está a punto de dar a luz a su hijo Michel. Con fastidio, renuncia al viaje para asistir al nacimiento de su primogénito. Hasta aquí va bien la cosa, pero llega el año de 1861 y Julio Verne se aburre de la vida en la Bolsa, no va con él ese estilo de vida. El quiere escribir, y ya tiene el esbozo de lo que va a ser su primera novela, que en un principio va a ser una narración de la vida africana, y empieza a recorrer las Editoriales, y en dos días visita 15 Editores, está a punto de dejarlo, y cuando ya está desesperado, se topa con su auténtico padre literario, que no es otro sino Don Pierre-Jules Hetzel, que le acompañara desde entonces toda su vida.
Estamos en 1861, y Hetzel había creado un magazín llamado Para la Educación y para la Recreación, y aquí necesita a algún colaborador, sobre todo en el ámbito científico, y Verne estaba muy preparado en estas lides. Le presenta su esbozo de novela, y Hetzel le hace muchísimas correcciones, le da forma y decide  publicarlo. Es la primera novela de Julio Verne, publicada en 1863 con un éxito asombroso, su nombre Cinco Semanas en Globo. La novela llega a todo el mundo. Quiere ser creador de la Literatura científica (que más tarde se la llamaría ciencia-ficción) y de la Literatura juvenil. Hetzel se da cuenta inmediatamente del potencial del joven, y rápidamente le ofrece un contrato. Fijaos el contrato: un contrato de 20 años, a razón de 20.000 francos cada año, y la obligación de Julio Verne de entregar 3 novelas cada año.
Julio Verne era un profundo admirador de Edgar Allan Poe, y le pone nombre a su colección de relatos viajeros, serán los Viajes Extraordinarios, como homenaje a las Narraciones Extraordinarias. En 1863 escribió una obra que no se ha publicado hasta 1994 llamada París siglo XX, y ahí nos hablaba del fax, de Internet, del metro… En 1864 llega Viaje al Centro de la Tierra, que maravilla… en 1865 llega De la Tierra a la Luna. Su popularidad sube como la espuma, y Hetzel, que no es tonto, rápidamente le modifica el contrato y le aumenta los emolumentos. Todos hablan de Julio Verne, esas extrañas aventuras, esos personajes, esa épica, ese enfrentamiento del hombre con la naturaleza…; los jóvenes también ocupan un sitio prominente en sus obras, pero las mujeres no.
Los primeros ingresos económicos por sus obras, los invierte en un Yate, a este le sucederá otro Yate, y al final un fantástico barco a vapor con el que va a iniciar una singladura con su querido hermano Paul. Van a recorrer las costas Escandinavas, y también las costas de Norteamérica. La verdad es que vio de antemano muchísimas situaciones que iban a ocurrir en el futuro, pero también empieza a ver que las potencias dominantes no serán Francia e Inglaterra, no, las potencias del futuro serán Estados Unidos y Rusia, y esto ya lo deja muy claro en sus obras. En este viaje con su hermano se empezó a gestar Los hijos del Capitán Grant, obra que se publicará en 1868, con 40 años recién cumplidos. Pero quiere hablar de más cosas, y es el momento para una de sus obras magnas 20.000 Leguas de Viaje Submarino, publicado en 1870, y aquí tenemos al Nautilus con el Capitán Nemo a la cabeza, un hombre aferrado a su soledad.
Es una época eufórica para Julio Verne. Confía mucho en la Tecnología y la Ciencia, piensa que el progreso es la única solución posible. Y llegan más obras. En 1875, llega la que se considera como su obra cumbre, La Isla Misteriosa, y dicen que aquí es donde alcanzó el cenit, la mejor escrita por él. En 1876, llega Miguel Strogoff, el homenaje a la aventura, a la lealtad, y a la solidaridad. En 1878, Un Capitán de 15 años… Pero poco a poco empieza a caer en un excesivo pesimismo, empieza a comprobar que a lo mejor la Tecnología no es tan buena, que el hombre no la utiliza como él pensaba, y esa negrura empieza a invadir su obra. La década de los 80 no es muy afortunada para él, aunque sus obras siguen triunfando, su vida personal no va por el mejor camino. Su hijo tuvo que recibir tratamiento psiquiátrico por el trato de su padre, y lo ingresó en un correccional (que eran auténticas cárceles en el siglo XIX…). 1886 es el peor año en la vida de Julio Verne, así lo confesó. Muere su madre, muere su mujer, y muere su padre literario, Hetzel, y por si fuera poco, Gastón, su sobrino favorito, en un momento de enajenación mental le pega un tiro a su tío en la pierna derecha que le invalida. Todo esto se suma a la suerte de enfermedades que ya venía acumulando, porque debido al excesivo trabajo se había originado en él una parálisis facial que le había deformado el rostro, y también la diabetes, que al final daría al traste con su vida…
Julio Verne empezó a estar seriamente tocado, en lo físico y en lo psíquico. Cuentan que encontraba refugio en la Masonería o en la Sociedad Secreta de la Niebla, y abandona París, desolado, y encuentra refugio en Amians, y allí se interesa por la política, y en el Partido Radical se presenta a las Elecciones en 1888, y consigue un puesto de Concejal en el Ayuntamiento, cargo que repetiría hasta el año 1900. Era progresista, pero también tenía algo de reaccionario, también era conservador de alguna manera.
Su producción literaria fue de más o menos 65 novelas, además de 20 relatos cortos, 30 obras de teatro, y también 2 relatos geográficos. La UNESCO hizo un estudio y nos dice que sus novelas han sido traducidas a 112 idiomas. Solo le supera Karl Marx, con su obra El Capital, que fue traducido a 133 idiomas. Y así llega al siglo XX, aquel que él había soñado, y el siglo XX no le ofrece nada. Julio Verne ve desesperanzado como la Humanidad camina a la guerra, como la Tecnología solo ha servido para matar y para acabar con el Planeta. Está desconsolado. Las últimas entrevistas que ofrece solo se ve en ellas pesimismo, pesadumbre… está agotado, mermado por la enfermedad. El 24 de marzo de 1905 muere rodeado por sus familiares. Fijaos en sus últimas palabras “Sed buenos…”. Cuando murió estaba acabando una obra apocalíptica, La Invasión del Mar, y en ese libro contaba que Europa sería cubierta por las aguas, y estas aguas llegarían de los Polos, que se descongelarían por el cambio climático generado por los hombres. Esto lo estaba escribiendo en 1905.
La obra del genial Julio Verne… Se anticipó a muchos, algunos le consideraron el Nostradamus de su época, pero él siempre dijo lo mismo “yo, lo único que hice fue documentarme muy bien, saber como era el espíritu de mi época, saber como eran los hombres, y yo lo único que tuve que hacer es escribir eso, plasmarlo en un papel…”. 77 años vivió, pero desde luego su obra será inmortal. Nos acordamos de la Vuelta al Mundo en 80 días, donde estaba Phileas Fogg, y dicen que él se vio reflejado en el personaje, en ese dandy inglés irónico, siempre elegante. Yo creo que todo el mundo tiene su obra favorita de Verne


La Rosa de los Vientos - Onda Cero

35 comentarios:

Ana dijo...

Muy interesante la biografía de este visionario. No conocía el detalle de la tortilla y Dumas...

Muchos besitos Félix.

Madame Minuet dijo...

No me extraña que lo consideraran el Nostradamus de su epoca: tenia una imaginacion casi profetica, como hemos podido ir comprobando.
Genial ese encuentro con Dumas y la historia de la tortilla. Quien hubiera podido presenciar aquella escena!
Y que cumulo de desdichas hubo de afrontar este hombre, comenzando por ver frustradas sus ansias de viajar a causa de su padre.
En cuanto a las mujeres, a mi es que me da la impresion, al menos a traves de sus obras, de que no las entendia bien. Quien sabe.

Feliz dia, monsieur

Bisous

Elena dijo...

Impresionante que una persona haya sido capaz de escribir sobre cosas que aún no eran una realidad.
No me extraña que fuese denostado por la crítica en su tiempo. Decía y escribía locuras que con el tiempo son un hecho.

Besos Félix.

Nikkita dijo...

Hola Felix, no cabe duda de que estaba hecho todo un visionario.
Se le dieron bien las circunstancias (le cae en gracia a Dumas, se aburre de la Bolsa, se encuentra con Hetzel...) pero tenia las ideas bien claras desde el principio.
Muchos besos

Felix Casanova Briceño dijo...

Ana...

Todo un visionario y una persona bien informada y documentada.

Besitos

Felix Casanova Briceño dijo...

Madame Minuet...

No es de extrañar, no. La escena debió ser antológica, ese Verne famélico por el hambre y el orondo Dumas...
Se cuenta que después de su frustrado amor, adquirió esa misoginía que luego vemos reflejada en sus obras.

Bisous

Felix Casanova Briceño dijo...

Elena...

Si unimos a su fértil imaginación, como devoraba conocimientos e información, ya tenemos el resultado. Todo un visionario, si, pero sobre todo, un gran analizador.

Besos

Felix Casanova Briceño dijo...

Querida Nikkta...

Son los caminos inescrutables de la vida. Una serie de sucesos y coincidencias marcan toda nuestra vida. ¿O quizás no son coincidencias?...

Muchos besos

Carolina dijo...

Querido Félix, como bien has apuntado, yo también lo considero el Leonardo da Vinci pero en el mundo literario. Un hombre adelantado a su tiempo, con una visión del futuro que cualquiera apostaría a que era un vidente de los buenos.
Mi obre favorita es "La vuelta al mundo en ochenta días", porque me encanta viajar. Pero también tiene un lugar preferente en mi biblioteca "Miguel Strogoff", por mi pasión hacia las tierras rusas y el retrato de la valentía y solidaridad que contiene.
En fin, uno de los más grandes escritores que han existido jamás, cuyas historias jamás quedarán obsoletas.
Besos.

Felix Casanova Briceño dijo...

Hola Carolina¡¡

Pues si que era un hombre adelantado a su tiempo, y además muy bien informado.
Yo no sabría con cual quedarme, ¡son tantas¡, pero igual con La Isla Misteriosa, La Vuelta al Mundo..., Miguel Strogoff, Un capitán de 15 años... buff, todas estas obras como dices, jamás quedarán obsoletas, y nos quedarán como el legado de un gran escritor que nos ha hecho soñar...

Muchos besos

PEDROHUELVA dijo...

Cuantas veces me he deslizado, con los hijos del capitán Gran, al interior de la Tierra, en aquellas piedras gigantes a modo de patinetes.
Mis libros de cabecera, hasta la muerte de Assimo, siempre fueron de ciencia ficción.
Gracias amigo Felix, por relatarnos la vida de un visionario.
Un cordial saludo

joseanbejarano.blogspot.com dijo...

He bajado a las profundidades abisales sientiendo la mirada de mostruos marinos tras los batiscafos; he subido montañas y fustigado con mi látigo las cuerdas de perros arrastrando trineos, a cincuenta grados bajo cero, en medio de una ventisca de hielo mientras en el horizonte se atisba una aurora boreal; he dormitado en el camarote zarandeado por olas de veinte metros, mientras el capitán vocea las órdenes advirtiendo de atender el palo de mesana; he atravesado la tundra mientras suenan instrumentos de balalaikas y las cúpulas ortodoxas se recortan fulgentes sobre el cielo de las Rusias; he pasado sed escurriendo mi seco odre y he racionado la escasa comida de galletas, carne seca y pequeñas mazorcas de te; he oteado el horizonte al resucitar desde el centro ígneo de la Tierra y ver la luz del sol tras el Estromboli; he sentido sobre mi cabeza el rugido caliente del gas hidrógeno para elevarnos en el globo sobre las planicies. He aprendido a medir el tiempo y el espacio, las coordenadas y las latitudes del globo terráqueo. He viajado a través de los mares y de las montañas. He visitado ciudades y he conocido a gentes del uno al otro confín.
He vivido en mis madrugadas, en mi dulce y seguro lecho juvenil, las aventuras -con sus desventuras- más maravillosas que imaginarse pueda.
Verne, Julio, inmortal. Gratitud porque ha formado parte de mi familia.
Después de él, VIVIR la lectura, ya, casi nadie...

Felix Casanova Briceño dijo...

Pedro...

Me alegro se haya solucionado lo de tu blog. Te ha quedado fantástico. Muy chulo a la par que elegante. Al igual que tú, yo también soy un amante de la ciencia-ficción, y me encanta sumergirme en estas novelas.

Un fuerte abrazo

Felix Casanova Briceño dijo...

Jose A.Bejarano...

Buff, la verdad es que no se que decir después de este comentario tuyo que me dejó boquiabierto. Gracias por este gran aporte. También Julio Verne forma parte de mi familia literaria, y le doy las gracias a mi manera. Hermosas palabras, amigo.

Un abrazo

Katy dijo...

Hola Felix, veo que te has propuesto a dejarme en la más tierna infancia y adolescencia no dejarme crecer ( me encanta estar ahi de verdad, el mundo de los adultos sigue sin gustarme mucho) Oh Julio Verne el hombre que se adelanto al futuro. Fue un profeta desde luego porque casi toso lo que ocntó se convirtió en realidad. Uno de los inmortales de la historia. Si levantara la cabeza nos vovería a decir "Sed buenos" y añadiría: "El final está a punto de llegar"
Una delicia leer este post quizás por lo apocalíptico de su contenido.
Un beso

Felix Casanova Briceño dijo...

Querida Katy...

A mi tampoco me gusta el mundo de los adultos, y siempre que puedo me retrotraigo a mi niñez con estas novelas. Yo creo que tienes razón, porque si levantara la cabeza, diría esa frase lapidaria "El final está a punto de llegar"...

Muchos besos

Gil de Luna dijo...

Increible, la cantidad de datos que desconocía de este .. adelantado a su época, una imaginación que resulto ser en muchos casos profética.
Como siempre interesantisimo el personaje y redactado de manera impecable.
Un saludo!!

Felix Casanova Briceño dijo...

Gil de Luna...

Como gran hombre que fué, también tuvo una vida llena de anécdotas. Con esa fértil imaginación y mucha información, se adelantó a su época. Gracias por tus palabras.

Un saludo¡¡

Perikiyo dijo...

Fantástica entrada, Félix.

El encuentro con Dumas ya constituye un hecho muy literario. Parece extraído de una novela.

Aunque Verne decía que él, lo único que hacía era documentarse, la verdad es que hay que tener una mente privilegiada para interpretar lo que leía, de la manera que lo hizo él. Muchísimas de las cosas que aparecían en sus novelas como algo inverosímil, las tenemos hoy en día como algo cotidiano y normal.

Sin duda, Julio Verne poseía una mente privilegiada.

Un abrazo.

Felix Casanova Briceño dijo...

Perikiyo...

Pienso que la vida de estos grandes personajes, ya es una novela en sí misma. No basta con tener mucha información, aunque es importante, pero como tú dices, hay que saber leer y entender esa información, y unirla a una mente privilegiada y visionaria. Gracias por tus palabras.

Un abrazo

Sakkarah dijo...

Eso es lo bueno que tiene ser un soñador...

Un beso.

Felix Casanova Briceño dijo...

Sakkarah...

Estas obras tan solo son capaces de crearlas soñadores, mentes infantiles atrapadas en cuerpos de adultos. Es magnífico que nunca crezcamos en nuestros sueños, y que seamos como cuando jugabamos a ser piratas, o aventureros en una isla del Caribe.

Un beso

Fabia dijo...

¿Que habria sido de mis tardes de domingo sin las aventuras del gran Julio Verne?, gracias Felix, me has devuelto por un momento a un rincon especial de mi niñez. Besinos.

Ursula dijo...

Felix...

que interesante!! tus datos... como el de la tortilla, su boda cancelada... en fin... leer tus historias, narradas a tu manera... apasiona y encanta... sobre todo de un visionario tan importante como Verne... gracias amigo querido...

un placer y un verdadero gusto,pasar por tu espacio... como siempre!!!

beso!!!

Gabriela Maiorano dijo...

Hola Felix!! Uno de los grandes escritores, visionario, muy inteligente. Una historia que como siempre contaste muy buen.
Besossss

Tani dijo...

Cariño mío, fantástico trabajo, principalmente por que pones énfasis en desmitificar que Verne era una especie de profeta. Al igual que tu señalas yo ya había leído en algún lugar que Verne se documentaba y tenía relación con personas de ciencia, lo cual le permitía tener información sobre lo que estaba en el top de innovación, y ello lo plasmaba en sus obras. Lo que no se puede dejar de reconocer es u imaginación y genialidad literaria combinada con la información que tenía. Un clásico vigente lo llamaría yo, sus obras pueden ser la delicia de los jóvenes hoy en día por parecer muy actuales.

Gracias por esta hermosa lectura que nos brindas

Muaaackkks, mil para ti, amigo querido

bixen dijo...

Gracias por tu blog: enriquece!

Felix Casanova Briceño dijo...

Fabia...

Gracias a ti chata, por tu fidelidad...

Un beso

Felix Casanova Briceño dijo...

Ursula...

Son detalles de la vida de grandes personajes que en muchos casos pueden servir para darnos cuenta del porqué de muchas cosas de su obra.
Gracias a ti por tus palabras.

Un beso, y feliz semana

Felix Casanova Briceño dijo...

Gabriela...

Uno de los grandes de siempre, y que en mi niñez me cautivó y me hizo pasar muy buenos ratos, invitándome a soñar.

Besossss

Felix Casanova Briceño dijo...

Tani...

Es verdad que hay que desmitificar un poco su profetismo, aunque si es cierto que supo ver más allá de lo que el resto de su sociedad hacía. Estoy contigo en que hoy en día haría las delicias de cualquier joven.

Besos mil¡¡

Felix Casanova Briceño dijo...

Bixen...

Gracias a ti por tus visitas y tus interesantes aportaciones.

Un abrazo

ANRAFERA dijo...

Estupendo estos detalles sobre su historia. Gracias. Saludos.
http://www.ramonferrera.blogspot.com

Flores dijo...

Impresionante este escritor y viendo el trabajo que le costó llegar a escribir todo lo que escribió todavía mucho mas.
A mi me gusta Viaje al centro de la tierra quizá porque fué la primera novela que leí de él siendo muy jovencito.

Saludos

Felix Casanova Briceño dijo...

Flores...

Cierto. Cuando ahondamos en su vida, vemos que no fue "llegar y besar el santo", sino que lo consiguió a base de mucho esfuerzo, y eso le da más valor si cabe. Que decirte de "Viaje al Centro de la Tierra", yo soñaba de joven que me adentraba en las entrañas de la tierra con un farol y viandas, en busca de ese objetivo, salvando mil obstáculos y criaturas...

Un abrazo y feliz semana

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A veces una broma, una anécdota, un momento insignificante, nos pintan mejor a un hombre ilustre, que las mayores proezas o las batallas más sangrientas... Plutarco